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Luki Huber presenta Diseños y esbozos para elBulli el lunes 9 de abril

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La presentación del libro del diseñador de elBulli tendrá lugar en el Disseny Club de Barcelona el lunes 9 de abril a las 19 horas. El autor estará acompañado por Ferran Adrià.

Cocineros y disen?adores colaboran conjuntamente cada vez ma?s en una novedosa interrelacio?n que esta? revolucionando la cocina de vanguardia. Pero ¿que? relacio?n existe exactamente entre cocineros y disen?adores? ¿Co?mo se establece la dina?mica entre la creacio?n del contenido alimenticio y su contenedor? ¿En que? medida la nueva alta gastronomi?a se ha apoyado en el disen?o como herramienta creativa para lograr su e?xito?

Ferran Adria? y su equipo de elBulli fueron los primeros en emplear en el ci?rculo de la alta cocina, a un disen?ador industrial a tiempo completo como parte de su equipo creativo. Luki Huber paso? cinco an?os en elBulli y estuvo a cargo de inventar nuevos «artefactos» para preparar, cocinar, servir o realizar sus te?cnicas culinarias u?nicas. Durante esos an?os, lleno? alrededor de sesenta cuadernos con dibujos, anotaciones, bocetos e increi?bles ima?genes fruto de esta colaboracio?n.

Este libro reu?ne por primera vez este material y las historias que hay detra?s de cada una de sus innovadoras ideas. La colaboracio?n entre elBulli y Luki Huber ha llegado a ser expuesta en el Centro Georges Pompidou en el contexto de la exposicio?n D’day le design aujourd’hui y en 2006 se le otorgo? a Ferran Adria? el prestigioso premio Lucky Strike Award, el equivalente a los Oscar del disen?o, un galardo?n que habi?a recai?do en anteriores ediciones en nombres como Philippe Starck, Karl Lagerfeld o Donna Karan.

Por primera ven la luz en forma de libro los disen?os que durante cinco an?os Luki Huber realizo? junto a Ferran Adria? para dar respuesta a su creatividad gastrono?mica. Fue Albert Adria? quien contacto? por primera vez con Huber y le propuso una colaboracio?n. Gracias a esta iniciativa Adria? y su equipo en elBulli fueron los primeros en contratar a un disen?ador industrial como parte de su equipo creativo. Durante cinco an?os se dedico? a la creacio?n y desarrollo de objetos y utensilios para la cocina, la preparacio?n y la presentacio?n de los distintos platos del restaurante. Huber guardo? todos sus dibujos, bocetos, apuntes e ima?genes que ahora se recogen en un libro junto con todas las historias y el proceso creativo que hay detra?s de cada objeto, y que transformaron para siempre el mundo de la gastronomi?a.

Ideas nuevas y rompedoras como las pipetas de pla?stico, de esas de laboratorio, con alimentos ensartados en ella, como un tomate cherry y queso. La pipeta contiene una salsa que se inyecta a gusto de los comensales en los ingredientes. Una idea sencilla y visual que nacio? de esta fructi?fera colaboracio?n. O como esas pinzas, las ti?picas de quiro?fano, que se pueden utilizar para comer jamo?n o que a veces nos ponen como cubiertos en un restaurante. Estas pinzas, extrapoladas por Huber, permiten a los occidentales ser ma?s ha?biles que cuando comen con palillos.

Los ma?s cocinillas, tienen incluso en sus casas la cuchara colador, con la que se comen los cereales, mojados, pero sin el li?quido, porque ha cai?do por los mil y un orificios de la cuchara perforada. A veces utilizamos objetos como estos y nos preguntamos a quie?n se le ocurrio? la idea. La respuesta la tiene el disen?ador industrial Luki Huber, pero no se le ocurrieron a e?l solo. Ni trabajo? solo. Luki fue un componente ma?s de los Beatles de la cocina, es decir, de elBulli, y juntos idearon herramientas para tocar la mu?sica ma?s transgresora de las cocinas.

Por consiguiente, las herramientas, las mismas herramientas, rompieron esquemas. Nunca nadie antes habi?a pensado que los aparatos de los laboratorios se podi?an utilizar en una cocina. Y Luki, Ferran y Albert Adria? se preguntaron, ¿por que? no?

El Bulli revoluciono? la cocina. Es la frase-sentencia-cliche? para hablar del restaurante que estaba situado en la Cala Montjoi, en Roses, y que dirigieron Ferran Adria? y Juli Soler. Ahora bien, las te?cnicas de coccio?n siempre han sido las mismas. elBulli no invento? la cocina al vapor. Ni la tempura. Ni el hervir. Por citar tres. ¿Que? hizo, pues, para que afirmemos alegremente que en aquella cala alejada y plagada de curvas de Roses se cocinara un cambio tan transgresor?

El «codi Bulli», en palabras de Ferran Adria?, la revolucio?n, fue no conformarse con nada, preguntarse por todo, apasionarse por el trabajo, asumir riesgos y, au?n ma?s, compartir el conocimiento con todo el mundo.

Dentro del apartado «asumir riesgos» entro? el disen?ador industrial Luki Huber. «E?l permitio? la cocina molecular; fue e?l quie?n la llevo? a la pra?ctica», dice Ferran Adria? mientras sen?ala con el dedo a Luki, de origen suizo, que lleva veinticinco an?os viviendo en Barcelona. E?l teni?a veintise?is an?os cuando conocio? Albert Adria?, y una vela en forma de barco de cera en su mochila profesional. Fue Albert Adria? quien confio? en Luki, tras conocerlo casualmente, para que ingeniase una manera de llevar a la mesa unos postres helados sin que se deshicieran.

Fue entonces cuando dieron el paso siguiente. El paso de la revolucio?n. Un disen?ador industrial se unio? a la plantilla de elBulli. Con sueldo fijo. Como uno ma?s del equipo.

En la pra?ctica, en Cala Montjoi, en elBulli, Luki no teni?a un espacio asignado. «Como le pasaba a Ferran, yo no teni?a un lugar fijo en la cocina», dice. Y como no teni?a espacio asignado, se movi?a, practicaba el «vaig i vinc» famoso de Ferran Adria?, que quiere decir que iba y volvi?a por el restaurante. Mientras caminaba, buscaba soluciones a los problemas que le planteaban los cocineros.

La funcio?n de Luki era buscar soluciones para llevar a la pra?ctica la teori?a que ideaban los cocineros. Formaban un equipo tan so?lido, con tanto respeto el uno por el otro, que seri?a difi?cil determinar quie?n hizo que?. Juntos, escribieron las primeras pa?ginas de la historia del ta?ndem gastronomi?a y disen?o. «Era como una partida de ping-pong», dice constantemente Luki. Y la meta?fora ayuda a entender co?mo el trabajo se haci?a y se deshaci?a en equipo.

«La perspectiva del tiempo tambie?n me ayuda a dar valor a lo que logramos hacer en aquellos an?os. Un disen?ador difi?cilmente puede otorgar valor a una hoja de celofa?n utilizada para servir una piruleta, no puede ser la idea estrella de un book. Pero en este caso lo importante no es cada pieza suelta, sino el conjunto, el hecho de estar al servicio de un restaurante para ayudar a subrayar los conceptos gastrono?micos, en el caso de objetos que sirven para servir, y para realizar o encontrar aparatos y utensilios que posibiliten las creaciones gastrono?micas», afirma Luki Huber

Este libro son los cuadernos de Luki Huber, los bocetos originales ordenados, diferenciando, en primer lugar, entre los conceptos destinados al servicio y los destinados a cocinar. En ambos grupos, se han subdividido entre objetos encontrados y objetos creados.

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