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GRAMONA, el valor de la naturaleza en la vendimia 2020

Una cosecha atípica pero de gran calidad

La vendimia es uno de los trabajos más importantes de la viña, ya que es el momento de recoger el fruto del trabajo de todo un año. Esta añada, tan atípica en muchos sentidos, hemos intensificado nuestro trabajo en el campo para paliar el mildiu, que ha dejado estragos en el Penedés y en buena parte de la zona vitivinícola del país.

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La vendimia ha sido más corta de lo habitual, ya que la cantidad de uva cosechada ha sido menor. Pero gracias al empeño de nuestro equipo y a la buena salud de nuestras plantas, que gracias a los preparados biodinámicos que aplicamos en nuestras tierras han mostrado un aumento en su resistencia, hemos recogido unos frutos óptimos para la elaboración de nuestros vinos y espumosos.

EL HALCÓN PELEGRINO: UN GRAN ALIADO EN VENDIMIA

En época de pre vendimia, cuando las uvas ya comienzan a estar dulces y apetitosas, los estorninos sobrevuelan los viñedos en busca de alimento. Ahuyentarlos para prevenir pérdidas en la cosecha suele ser complicado y costoso, por lo que los estorninos llevaban años menguando los frutos, llegando a pérdidas de hasta el 20%  en algunas variedades. La Família Gramona había apostado por cañones de sonido y grabaciones de sonidos de águilas, que aunque más o menos efectivos contaminaban de ruido la tranquilidad de la finca, molestando también a otros seres vivos tan importantes para el enriquecimiento del ecosistema. Otra opción fue colocar una especie de pájaros de tela a modo de cometa, que conseguían persuadir de su intento a los estorninos; pero pronto se acostumbraban a su presencia y volvían a actuar. Tampoco cubrir con redes las viñas resultó demasiado efectivo. Así que se ha optado por incorporar un nuevo miembro a la familia de animales que ya pueblan la granja de Gramona: el halcón peregrino.

Los polluelos de este ave local, que fácilmente se puede encontrar por las tierras del Penedès, llegan bien pequeños a la casa que les han preparado especialmente. Allí, con una metodología muy estricta, aprenderán a comer y a volar. Cuando esto sucede, los halcones comienzan a dar sus primeros vuelos cerca de su hogar, es decir, sobrevolando las viñas. Tras sus paseos vuelven a casa, pues saben que allí encontrarán comida. Y mientras tanto, al verlos y sentirlos, los estorninos asustados dejan de frecuentar esos parajes y, por tanto, de comerse las uvas.

Después de un mes los halcones aprenden a cazar, por lo que ya no necesitan volver a casa a por comida. Comienzan su vida adulta, y así su función como protectores de la viña ha finalizado.

Desde que estas rapaces sobrevuelan el cielo de Gramona en época de maduración, se ha rebajado la pérdida de uva por este motivo al 0,4%. Todo un logro que ha convertido al halcón peregrino en un aliado natural en la simbiosis de la vida en la viña.

El halcón pelegrino, nuestro gran aliado en vendimia

LA IMPORTANCIA DE LAS ABEJAS

Se considera que las abejas son los animales más importantes del mundo, y es que realmente su trabajo es de vital importancia para la vida en el planeta tierra. Actualmente el mundo ha perdido al 90% de este insecto polinizador por razones diversas: deforestación, uso indiscriminado de pesticidas, cambios de uso de suelo, pérdida de sitios de anidación y recursos florales. Y con su desaparición, también miles de especies vegetales (y por ende, animales) han desaparecido. Un dato verdaderamente alarmante teniendo en cuenta que su trabajo es crucial para la alimentación humana: de cada 100 productos alimenticios, 70 dependen de su función de polinizadoras.

Sin ellas no habría vida en la Tierra. En Gramona comprendemos su importancia para un funcionamiento íntegro de nuestro entorno, por lo que hemos integrado cuatro colmenas en nuestros campos para incentivar la reproducción de las plantas que componen nuestro paisaje y que, del mismo modo, favorecen a que el suelo continúe lleno de vida y beneficie al buen funcionamiento de las raíces de la vid.

LOS BENEFICIOS DE LA TRACCIÓN ANIMAL

Desde hace un tiempo, trabajamos algunas de nuestras viñas con tracción animal. Se trata de un trabajo en equipo con el caballo, una práctica casi extinguida. Un paso más a la aproximación del ser humano con la tierra, recuperando una amistad dejada de lado y que se ha convertido en uno de los pilares de nuestra viticultura. Un aprendizaje que llevará tiempo, pero que tiene como objetivo cubrir la máxima extensión de viña.

El caballo permite labrar la tierra sin compactarla como lo haría un tractor, favoreciendo el drenaje del agua, la proliferación de las raíces y su capacidad de llegar hasta la roca madre. Pero quizás lo más importante es el hecho que nos liga a aproximarnos a la tierra, sintiéndola, oliéndola, observándola. El hecho de pisarla nos permite estar atentos en todo momento a lo que sucede en la viña y a los que viven en ella, es una comunicación directa y de gran transcendencia.

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«Un paso más hacia la aproximación del ser humano hacia la tierra, recuperando una amistad dejada de lado y que ahora se convierte en el pilar de la viticultura».