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Delgado Zuleta renueva la imagen de Monteagudo, su alta gama de jereces

La colección, que incluye amontillado, palo cortado, oloroso, médium, cream, moscatel y pedro ximénez, atesora los premios y medallas internacionales más importantes del sector.

Delgado Zuleta, la bodega más antigua del Marco de Jerez, ha renovado la imagen de Monteagudo, su gama de jereces de alta expresión. El cambio afecta a la etiqueta, a la botella y a la cápsula de la gama completa, formada por amontillado, palo cortado, oloroso, médium, cream, moscatel y pedro ximénez.

El origen de la gama Monteagudo se remonta a las bodegas que Delgado Zuleta tenía en Cuestecilla y Carmen Viejo, en el barrio bajo de Sanlúcar, donde se encontraban los jereces de larga crianza. Con la fusión, en 1978, de Delgado Zuleta y Rodríguez La-Cave, estos jereces se unieron a los que aportaba la nueva bodega, que envejecían junto al icónico amontillado VORS Quo Vadis? -el vino más viejo de la casa, con más de 50 años- en la bodega de Monte de Piedad.

Pero la vinculación entre Delgado Zuleta y el Condado de Monteagudo data de mucho antes. En el año 1815 se produce el matrimonio de Dolores Gil de Ledesma -descendiente del fundador de la bodega- y Cayetano Ñudi, lo que daría paso a una saga familiar que acabaría uniendo a las familias Delgado y Bustillo tras casarse Cayetana Delgado Ñudi y José Mª Bustillo Romero, sexto Conde de Monteagudo. En la actualidad, uno de sus nietos, José Mª Bustillo Aguirre, preside el Consejo de Administración de la bodega, y una de sus biznietas, Mª Jesús Bustillo Moreno, es la octava Condesa de Monteagudo.

Hoy, los vinos de la gama Monteagudo se elaboran a partir de las soleras con los vinos más viejos de la bodega. “Se trata de vinos que han estado reposando muchos años y que embotellamos directamente de las botas, en rama, con un leve filtrado, lo que nos permite disfrutar de esas fragancias y sabores que han ido adquiriendo a lo largo de todos esos años”, explica José Antonio Sánchez Pazo, enólogo de Delgado Zuleta. “Aromas muy francos y limpios en los distintos tipos, y con el sello inconfundible de la casa. Jereces de libro”, enfatiza.

Se trata de vinos premiados en las guías más prestigiosas del mundo, y que atesoran medallas y reconocimientos en todos los concursos a los que se presentan, como por ejemplo los 92 puntos Parker del amontillado, los 91 puntos Peñín del moscatel o la medalla Gran Oro en los International Wine Awards del palo cortado, entre muchos otros.

La renovación de la imagen ha corrido a cargo de la agencia “Sastrería del Producto”, que define la imagen como “algo duradero en el tiempo, elegante atractivo, viajero, con tipografías vintage capaz de atraer en cualquier mercado”, cuenta su director, Jaime Arias, que se muestra “muy satisfecho del resultado, porque funciona como una colección muy bien presentada”.